Poema
Amarte no me salva, pero me sostiene
Amarte no me salva, pero me sostiene
No voy a decir que me salvas.
No eres un milagro.
No viniste a curarme la herida que ni yo entiendo.
Pero -joder- cómo sostienes.
Sostienes cuando todo pesa más de lo que muestro,
cuando me encierro detrás del sarcasmo
como quien se abriga con una reja.
Sostienes sin prometerme luz,
solo con estar.
No es que seas perfecta.
No quiero que lo seas.
Tienes ese caos que me desarma,
esa risa que rompe el guion,
y esa forma de mirarme
como si aún valiera la pena quedarte.
No me das paz,
me das algo mejor:
una guerra en la que quiero pelear
porque estás del otro lado de la trinchera
sosteniendo mi mano
y no un arma.
Amarte no me salva.
Pero hace que cada día
duela un poco menos.
Y a veces, eso
es más que suficiente.