Poema

Un día cualquiera

· Bala Perdida

 

Mi Nueve de Noviembre
se convirtió en un Martes Trece.

Ya no florecen violetas
ni quedan canciones que salven el día.

El Catorce de Febrero
no hay flores,
solo escaparates vacíos
y una costumbre rota.

Como el Cuatro de Julio,
declaro la independencia,
pero de tu nombre,
aunque celebro
-al menos- la soledad.

El Veinte de Enero
ya no salías del café.
Yo me quedé mirando la puerta,
aprendiendo a esperar
lo que no vuelve.

Y me acuerdo,
como la Fuga,
de aquel noviembre
que no vivimos en París,
de las fotos que no hicimos,
del frío que no nos besó.

Al final,
todas las fechas conspiran:
el calendario también
sabe perder.

Y yo, un día cualquiera,

me acuerdo de ti.

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